OJOS DE MILES DAVIS Imprimir E-mail
Domingo, 24 de Mayo de 2009 14:26

HISTORIA

Sócrates y Séneca se suicidaron por fuerza mayor.

Nunca eludieron la muerte ni la vida.

Por vivir murieron y volvieron a otra forma de existencia.

Dante jamás volvió a Florencia,

murió lejos del paraíso.

El destierro es un infierno.

A Oscar Wilde lo tuvieron preso en Reading.

Dicen que fabricaba mariposas de papel.

Una vez nevó y volaron las mariposas,

los dedos se volvieron blancos y ligeros.

A Baudelaire no lo entendieron los críticos.

Creyeron que las flores del mal

eran regalo de los demonios a sus amantes

encarnadas en gentiles damas de la patria.

Verlaine se disparó a sí mismo

E hirió a Rimbaud.

Pasó dos años en la cárcel,

desde entonces ni la poesía ni nosotros

somos lo que éramos.

Pushkin murió en un duelo,

pero su obra superó todas los desafíos.

Valle perdió la mano en un duelo también,

quizá sólo quiso ser Cervantes.

Amaba a las damas cristianas, pálidas y calladas.

En esta ciudad no le han perdonado a Baroja

que los llamara tenderos.

Jamás habrá retrato de don Pío

en los Grandes Almacenes.

Una bomba carlista mató a Bilintx,

pero en las escuelas se omite el dato.

El cura santa Cruz murió en Colombia,

arrepentido de sus acciones, tal vez.

Plácido Múgica encontró bajo un árbol

un trozo de revista que el otro

había dejado, después de usarlo, claro.

A Nerval lo colgaron de una verja,

tuvo menos suerte que Villon.

no supo su cabeza lo que pesaba su culo.

Virginia Wolf, Pizarnyk, Jean Rhys,

aves raras y cabeza de león.

Vallejo murió de hambre en París,

con lluvia y soledad de acero.

Mandelstham murió de nieve.

A Babel lo fusilaron en un muro de la Lubianka.

Byron se acostó con su hermana.

Rilke se masturbaba, con manos y palabras.

Celan se tiró desde el puente de Mirabeau,

Vienne la nuit, sonne l´heure.

A Aragon lo insultaron los estudiantes,

En mayo del 68, París era una playa,

Y, más tarde, arena que lleva el viento.

Althusser ahogó a su mujer,

con tanta fuerza que cayó el muro de Berlín.

Poulantzas un buen día cogió sus libros

y se deslizó debajo de un camión.

La filosofía salió viva del intento,

pero gravemente dañada.

La muerte de la carne no coincide, necesariamente,

con la muerte de las palabras.

 

Valid XHTML and CSS.